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El dibujante

Aparte de las pinturas y proyectos con poesía y política, Cándido Portinari se empeñaba para ser un buen dibujante.

Cándido Portinari: el dibujante

Los maestros universales del dibujo siempre veneraron el impulso del primer trazo caracterizado por la sutil sensualidad del gesto que lleva al dibujante a revelar velozmente la exactitud de la imagen instantánea.

Esta imagen, comparada a la opulencia cromática de un cuadro, resulta en un despojamiento total del espacio y de la composición, en beneficio del ímpetu originario del artista en su primer gesto en el espacio, escapando a las limitaciones impuestas por el tema. Superado ese límite, el dibujo representa, al mismo tiempo, una refinada elaboración mental y principalmente, la gramática del gesto orgánico. Existen en el mundo, y no por acaso, imponentes museos especializados en los maestros del dibujo de todas las épocas, que reunieron durante siglos los croquis, los esbozos y los estudios de esos genios atemporales, como forma de comprobación, para la posteridad, de cómo sus obras fueron germinadas, concebidas.

Presentes en todos los periodos de su vida de trabajo, los dibujos de Portinari representan un diario minucioso de todas las soluciones y evoluciones imaginarías de su obra. Inclusive en aquel largo periodo en que estuvo impedido de hacer uso de las tintas, por cuestiones de salud.

Durante ese periodo, como única opción ante su voracidad inventiva, sus dibujos adquirieron momentos de explosión total. Ellos eran sus guías espirituales en el desarrollo de temas inmediatos y futuros, anotaciones anímicas para soluciones telúricas. Retratando los pies y las manos de la realidad árida, registra vidas, desespiritualizadas por la lucha de la vida, por la dura hora de sus destinaciones. Sin embargo, su fe en el alma del hombre prevaleció, en realidad, como su axioma primero.

El hombre fue desde siempre la cuestión fundamental de Portinari. La preocupación más nítida de su expresionismo se manifestó siempre dentro de su vehemente protesta socio humanista.

Fuente: CAMARGO, Ralph Portinari Desenhista. Rio de Janeiro. 1977